La dilatación-vólvulo gástrico, comúnmente conocida como DVG o torsión gástrica, es una afección potencialmente mortal que afecta principalmente a las razas de perros grandes y de tórax profundo. Comprender cómo los veterinarios diagnostican y tratan la torsión gástrica canina es crucial para los dueños de mascotas, ya que una intervención rápida puede mejorar significativamente las probabilidades de supervivencia. Este artículo ofrece una descripción general completa del proceso de diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles para los perros que padecen esta grave afección.
⚠️ Entendiendo la torsión de estómago (GDV)
La torsión estomacal se produce cuando el estómago se llena de gas y gira sobre su eje, interrumpiendo el riego sanguíneo. Esta torsión, o vólvulo, puede provocar complicaciones graves, como shock, daño orgánico e incluso la muerte. El estómago distendido presiona los vasos sanguíneos principales, lo que reduce el flujo sanguíneo de retorno al corazón.
Reconocer los primeros signos de la DGV es esencial para buscar atención veterinaria inmediata. Cuanto antes se trate la afección, mejor será el pronóstico para el perro afectado. Actuar con rapidez suele ser la diferencia entre la vida y la muerte en estos casos.
🔍 Reconociendo los síntomas de la DGV
Varios síntomas clave pueden indicar que un perro sufre una torsión de estómago. Estos síntomas suelen aparecer repentinamente y progresar rápidamente. Es fundamental observar estas señales y actuar con rapidez.
- Inquietud y ansiedad: Un perro puede parecer agitado e incapaz de calmarse.
- Vómitos improductivos: el perro puede intentar vomitar pero no consigue expulsar nada.
- Abdomen distendido: El área del estómago se ve hinchada y tirante al tacto.
- Babeo excesivo: el aumento de la salivación es un signo común de malestar y náuseas.
- Jadeo y frecuencia cardíaca acelerada: el perro puede presentar respiración dificultosa y una frecuencia cardíaca elevada.
- Debilidad y colapso: En casos graves, el perro puede debilitarse y colapsar.
Si nota alguno de estos síntomas, busque atención veterinaria inmediata. El tiempo es crucial para tratar la DGV.
🩺 El proceso de diagnóstico
Cuando un perro presenta síntomas indicativos de DGV, los veterinarios siguen un enfoque sistemático para confirmar el diagnóstico. Esto implica una combinación de exploración física y técnicas de diagnóstico por imagen.
Examen físico
El veterinario comenzará con un examen físico exhaustivo, evaluando el estado general del perro. Revisará la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el color de las encías para evaluar el estado circulatorio. La palpación del abdomen puede revelar distensión y malestar. El veterinario también buscará signos de shock, como encías pálidas y pulso débil.
Radiografía (rayos X)
La radiografía es la principal herramienta diagnóstica para confirmar la torsión gástrica. Las radiografías muestran claramente la distensión gástrica y su característico aspecto de «doble burbuja». Esto se debe a la compartimentación del estómago lleno de gas causada por la torsión. Las radiografías ayudan al veterinario a determinar la gravedad y la ubicación de la torsión.
Análisis de sangre
Se realizan análisis de sangre para evaluar el estado general de salud del perro e identificar cualquier problema subyacente. Estas pruebas suelen incluir un hemograma completo (HC) y un perfil bioquímico. El HC puede revelar signos de infección o inflamación, mientras que el perfil bioquímico permite evaluar la función orgánica y el equilibrio electrolítico. También se puede realizar un análisis de gases en sangre para evaluar la oxigenación y el equilibrio ácido-base del perro.
Electrocardiograma (ECG)
Se puede realizar un electrocardiograma (ECG) para monitorear el ritmo cardíaco del perro. La DGV puede causar arritmias cardíacas debido a la presión sobre el corazón y la liberación de toxinas del tejido estomacal dañado. Monitorear el ritmo cardíaco ayuda al veterinario a identificar y tratar cualquier posible complicación cardíaca.
Opciones de tratamiento para la GDV
El tratamiento para la DGV se centra en descomprimir el estómago, corregir la torsión y estabilizar el estado general del perro. Esto suele implicar una combinación de tratamiento médico e intervención quirúrgica.
Estabilización
El primer paso para tratar la DGV es estabilizar al perro. Esto implica administrar líquidos intravenosos para combatir el shock y mejorar el flujo sanguíneo. Se administra oxigenoterapia para apoyar la función respiratoria. Se administran analgésicos para aliviar las molestias.
Descompresión gástrica
La descompresión gástrica se realiza para aliviar la presión en el estómago distendido. Esto puede lograrse mediante varios métodos:
- Sonda orogástrica: se pasa un tubo por el esófago hasta el estómago para liberar gases y líquidos.
- Trocarización: Se inserta una aguja directamente en el estómago a través de la pared abdominal para liberar gas.
La descompresión ayuda a mejorar el flujo sanguíneo y a reducir el riesgo de complicaciones adicionales.
Cirugía (corrección de torsión gástrica)
La cirugía es necesaria para corregir la torsión y evitar su recurrencia. El procedimiento quirúrgico suele constar de los siguientes pasos:
- Reposicionamiento del estómago: El estómago se desenrosca con cuidado hasta su posición normal.
- Vaciado gástrico: se elimina cualquier contenido restante en el estómago.
- Gastropexia: El estómago se une quirúrgicamente a la pared abdominal para evitar una torsión futura.
- Esplenectomía (si es necesario): En algunos casos, el bazo puede dañarse debido a la torsión y requerir su extirpación.
La gastropexia es un componente crucial de la cirugía, ya que reduce significativamente el riesgo de recurrencia. Sin gastropexia, es probable que el estómago se retuerza.
Cuidados postoperatorios
Los cuidados postoperatorios son esenciales para una recuperación exitosa. Estos incluyen:
- Monitoreo de signos vitales: Se monitorean de cerca la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la temperatura.
- Manejo del dolor: se continúa administrando medicación analgésica para garantizar la comodidad del perro.
- Terapia de líquidos: se continúan administrando líquidos intravenosos para mantener la hidratación y el equilibrio electrolítico.
- Apoyo nutricional: Se introduce gradualmente una dieta blanda, comenzando con comidas pequeñas y frecuentes.
- Antibióticos: Se administran antibióticos para prevenir la infección.
Una estrecha vigilancia y unos cuidados de apoyo son cruciales durante el período de recuperación.
🛡️ Prevención de la GDV
Si bien no siempre es posible prevenir la GDV, existen varias medidas que se pueden tomar para reducir el riesgo:
- Alimentación con varias comidas pequeñas: en lugar de una comida abundante, alimente a su perro con varias comidas más pequeñas a lo largo del día.
- Evite hacer ejercicio después de comer: No permita que su perro haga ejercicio vigorosamente inmediatamente después de comer.
- Comederos elevados: El beneficio de los comederos elevados es controvertido, pero algunos estudios sugieren que pueden aumentar el riesgo de DGV en ciertas razas. Consulte con su veterinario.
- Gastropexia profiláctica: En perros con alto riesgo de DGV, se puede realizar una gastropexia profiláctica para prevenir la torsión. Esto suele realizarse durante la esterilización o castración.
Es fundamental hablar con su veterinario sobre medidas preventivas, especialmente si usted posee una raza predispuesta al GDV.